
Génesis — Estudios bíblicos sobre Abraham
C. Desvío en el método — Génesis 16–17
Desvíos en la vida de Abraham — Génesis 12–16
Introducción: Desvíos en la vida de Abraham · A. Desvío del lugar indicado · B. Desvío en sus relaciones · C. Desvío en el método · Preguntas de estudio
Serie especial: Génesis 14 — Tres pasos para una fe creciente
Génesis 14: Tres pasos para una fe creciente · 1. Reconozca la bendición de Dios · La protección de Dios · Aplicación: reconocer la bendición · 2. Use la bendición para servir a otros · Abram “el hebreo” · La gran decisión de Abram · Una imagen del amor de Dios · 3. Afirme su confianza en Dios · La oración secreta de Abram · El rey Melquisedec · La realidad espiritual · Melquisedec en la Biblia · Conclusión y aplicaciones
A veces el problema no está en la meta, sino en la manera de alcanzarla. Abraham y Sara querían ver cumplida la promesa de Dios, pero intentaron hacerla realidad por un medio que Él no había indicado.
1. La dificultad
Cada crisis de la vida presenta también una tentación. Abram llevaba muchos años casado y no tenía hijos. A la frustración personal se sumaba el estigma social que la infertilidad tenía en muchas sociedades antiguas.
El problema era aún mayor por las promesas repetidas de Dios. El SEÑOR había dicho: “A tu descendencia daré esta tierra” (Gén 12:7) y había prometido hacer su descendencia tan numerosa como el polvo de la tierra (cf. Gén 13). Tener la tierra pero no tener heredero convertía la promesa en una prueba intensa de fe.
Sarai reconoció algo que muchos olvidan: “El SEÑOR me ha impedido tener hijos” (Gén 16:2, traducción propia). Ella entendía que Dios era soberano sobre su fertilidad. Pero precisamente allí surgió la contradicción: si creía esto, ¿por qué entregar a Agar a Abram como medio para obtener un hijo?
Podemos sentir las dudas y frustraciones del capítulo. La promesa de una gran nación parecía casi burlarse de Abram, cuyo nombre mismo estaba relacionado con la idea de padre. Génesis 15 permite sentir aún más su perplejidad:
Abram sí creyó a Dios (Gén 15:6), pero Dios estaba desarrollando y probando profundamente esa fe. La verdadera perseverancia no consiste en esperar hasta casi el final, sino en esperar hasta que llegue el tiempo completo de Dios.
2. El desvío
Documentos antiguos muestran que en aquella región existía la costumbre de que, cuando una esposa era estéril, el esposo engendrara un hijo con una esclava de la esposa. El niño podía ser recibido legalmente como hijo de la esposa. Génesis 16:3–4 describe cómo Abram y Sarai siguieron esa práctica.
No parece que actuaran por un impulso momentáneo. Habían esperado muchos años. Precisamente por eso el tiempo puso a prueba su fe. Con el paso de los años aparece la pregunta: “¿Realmente quiso decir Dios eso? ¿Quizá entendí mal?”
Reflexiones
- No siga automáticamente ningún consejo, aun cuando venga de alguien muy cercano; compárelo con la Palabra y la voluntad de Dios.
- El esposo sigue siendo responsable de hacer lo correcto delante de Dios.
- Respete la mano de Dios en asuntos de fertilidad y familia.
- Recuerde que, en ocasiones, Dios mismo permite circunstancias más difíciles para profundizar nuestra fe.
3. Las consecuencias
La autosuficiencia es uno de nuestros mayores problemas, especialmente en sociedades prósperas y materialistas. Encontramos muchas maneras de intentar “ayudar” a Dios. Nos enorgullecemos de lo que podemos hacer con nuestros propios recursos. Pero toda imitación humana de la obra de Dios resulta inferior a lo mejor que Dios quiere hacer.
Como un árbol frutal que florece bien pero luego enferma y pierde su fruto, un problema no tratado puede empeorar hasta que, por la gracia de Dios, enfrentamos el pecado. Cuando no hacemos las cosas en el tiempo y de la manera de Dios, aparecen consecuencias. El estudio señala cuatro:
- El estudio original relaciona esta decisión con los conflictos posteriores entre los descendientes de Ismael y los descendientes de Isaac, el hijo prometido.
- Se desarrollaron nuevas tensiones en el matrimonio de Abraham y Sara (Gén 16).
- Abraham perdió la oportunidad de ver de manera inmediata la fidelidad de Dios obrando por medio de la promesa.
- Su testimonio ante el mundo quedó debilitado.
El estudio original conecta también este episodio con conflictos posteriores entre los descendientes de Ismael e Isaac. Señala que, después del cautiverio, Nehemías enfrentó hostilidad de “Gesem el árabe” (Neh 2:19) y que, después de que las Naciones Unidas reconocieran el establecimiento del Estado de Israel en 1948, el Medio Oriente siguió marcado por fuertes hostilidades. El autor usa este trasfondo como una ilustración de las consecuencias duraderas de decisiones humanas. Al mismo tiempo insiste en que no debemos rechazar a ninguno de los dos pueblos: ambos necesitan escuchar el evangelio y ambos están llamados a rendirse a Jesucristo.
Un principio espiritual importante
Hay dos grandes obstáculos. El primero aparece al entrar en la vida cristiana: nadie puede ser aceptado por Dios sobre la base de sus propias obras. Somos pecadores y necesitamos confiar en Cristo para llegar a ser hijos de Dios.
El segundo obstáculo es más difícil de detectar. Una persona puede comenzar por la fe y luego intentar vivir por la carne, es decir, apoyándose en sus propias obras y recursos. Pablo lo resume en Colosenses 2:5–7:
Cuanto más claramente distinguimos entre estos dos caminos y nos alineamos con el camino de la fe, menos confusión sufrimos. La batalla no desaparece, pero sabemos de qué lado queremos vivir.
4. La solución de Dios
Dios quiere que soportemos la prueba y resistamos la tentación. El episodio de Abraham, Sarai, Agar e Ismael permite comparar los métodos del mundo con los principios de Dios.
| La forma del mundo | El principio de Dios |
|---|---|
| “Parece la mejor opción.” Sarai propuso una manera culturalmente aceptada de producir un hijo. | La manera de Dios no necesita copiar las soluciones del mundo. Lo que se hace en la carne termina mostrando sus límites; la obra de Dios, hecha a Su manera, depende de Su provisión. |
| “Es urgente.” Después de diez años, Abram quiso apresurar el cumplimiento. | Dios no actúa con prisa. Intentar acelerar Sus planes puede terminar alargando el proceso. Ismael nació cuando Abram tenía 86 años; Isaac cuando tenía 100. |
| Autosuficiencia. La costumbre legal permitía usar a la sierva para obtener un heredero. | Dios a menudo da tareas que superan lo que podemos hacer con nuestros propios recursos. Isaac sería un hijo milagroso. |
| Orgullo. Abraham y Sarai pudieron pensar que estaban ayudando a Dios. | La manera de Dios exalta a Dios. La manera humana tiende a exaltar nuestros talentos, dinero, reputación y capacidad. |
| Relativismo. Se quebrantaron principios matrimoniales aunque la práctica fuera aceptada culturalmente. | Los caminos de Dios siempre concuerdan con Su Palabra. La presión cultural nunca convierte en correcto lo que contradice los principios de Dios. |
| Vivir por los sentidos. Abram veía su edad, la esterilidad y las circunstancias. | Los caminos de Dios se recorren por fe. Dios puede obrar de maneras creativas y sorprendentes, siempre dentro de la verdad de Su Palabra. |
En resumen, la decisión de Abraham y Sara fue un grave error con consecuencias duraderas. Si hubieran esperado un poco más, habrían visto la promesa de Dios cumplirse a Su manera. Abraham no puede volver atrás para evitar el desvío, pero nosotros sí podemos aprender de él.
¿Permaneceremos en el camino de Dios? Decidamos hacerlo. Los desvíos producen grandes enredos que Dios, en Su gracia, puede redimir, pero siempre con un costo.