Génesis — Abraham, fe y crecimiento espiritual

Génesis — Estudios bíblicos sobre Abraham

Aplicación: reconocer la protección de Dios — Génesis 14:1–10

Paul J. Bucknell

Desvíos en la vida de Abraham — Génesis 12–16

Introducción: Desvíos en la vida de Abraham · A. Desvío del lugar indicado · B. Desvío en sus relaciones · C. Desvío en el método · Preguntas de estudio

Serie especial: Génesis 14 — Tres pasos para una fe creciente

Génesis 14: Tres pasos para una fe creciente · 1. Reconozca la bendición de Dios · La protección de Dios · Aplicación: reconocer la bendición · 2. Use la bendición para servir a otros · Abram “el hebreo” · La gran decisión de Abram · Una imagen del amor de Dios · 3. Afirme su confianza en Dios · La oración secreta de Abram · El rey Melquisedec · La realidad espiritual · Melquisedec en la Biblia · Conclusión y aplicaciones

Después de observar la protección de Dios sobre Abram, necesitamos aprender a reconocer ese mismo tipo de bendición en nuestra propia vida.

Aplicación a nuestra vida

Repase su propia historia. Piense en las maneras en que Dios lo ha bendecido y en cuántas cosas podrían haber sido distintas. Dele gracias y aprenda a reconocer Su cuidado cada día.

En nuestros tiempos devocionales familiares damos gracias al Señor por diversas cosas del día. De vez en cuando conviene detenernos y nombrar conscientemente aquellas bendiciones que solemos pasar por alto.

Una vez un creyente me dijo que no veía la bendición de Dios en su vida. Sin embargo, al observar su situación, vi armonía familiar, amor, provisión y cuidado. Aunque tenía dificultades para encontrar trabajo, no estaba abandonado. Había crecido rodeado de beneficios que no reconocía como bendiciones de Dios.

Quienes crecen en hogares e iglesias cristianas pueden dar por sentadas muchas de estas cosas. No caigamos en ese error. Dios está formando nuestro corazón. Cuando ignoramos Sus bondades, dejamos de relacionar nuestros valores y nuestra forma de vida con la fuente de donde provienen.

Si esa conexión no se forma bien, el creyente puede comenzar a imaginar que el mundo ofrece algo mejor. Pero el mundo no cumple honestamente sus promesas. Basta observar relaciones destruidas, propósitos confundidos y vidas comprometidas para ver cuánto dolor innecesario producen ciertos caminos.

Para quienes crecieron en hogares cristianos

Quienes crecieron en un hogar cristiano pueden confundirse acerca de lo que es realmente bueno. Reciben los beneficios de una vida ordenada por la verdad, pero no siempre reconocen que esas bendiciones están vinculadas a ese modo de vivir.

Algunos creen que pueden conservar los mismos beneficios y, al mismo tiempo, abrazar los deseos del mundo. No funciona así. No experimente con el pecado pensando que podrá conservar automáticamente la armonía y las bendiciones a las que está acostumbrado. El mundo produce también trauma, dolor, lucha y amargura.

Cuanto más vivimos por la verdad, más vemos el fruto que ella produce. La armonía, el amor y la bondad que experimentamos no son accidentales: brotan cuando las personas viven por la Palabra de Dios.

Por el contrario, cuando gobierna la desobediencia aparecen esterilidad espiritual, contiendas, odio y amargura. Los jóvenes que todavía no han visto las consecuencias de largo plazo pueden ser persuadidos fácilmente por una filosofía atractiva porque aún no han contemplado su fruto final.

“No se engañen, amados hermanos míos. Toda buena dádiva y todo don perfecto vienen de arriba, descienden del Padre de las luces, en quien no hay variación ni sombra de cambio” (Sant 1:16–17, traducción propia).
Nota sobre las citas bíblicas: las referencias se comparan con la Reina-Valera 1960 (RVR1960). Para conservar la continuidad con el estudio inglés original, algunas citas extensas se presentan aquí en traducción propia al español.

(Traducido del original en inglés)