Génesis — Abraham, fe y crecimiento espiritual

Génesis — Estudios bíblicos sobre Abraham

A. Desvío del lugar indicado — Génesis 12:10–20; 20

Paul J. Bucknell

Desvíos en la vida de Abraham — Génesis 12–16

Introducción: Desvíos en la vida de Abraham · A. Desvío del lugar indicado · B. Desvío en sus relaciones · C. Desvío en el método · Preguntas de estudio

Serie especial: Génesis 14 — Tres pasos para una fe creciente

Génesis 14: Tres pasos para una fe creciente · 1. Reconozca la bendición de Dios · La protección de Dios · Aplicación: reconocer la bendición · 2. Use la bendición para servir a otros · Abram “el hebreo” · La gran decisión de Abram · Una imagen del amor de Dios · 3. Afirme su confianza en Dios · La oración secreta de Abram · El rey Melquisedec · La realidad espiritual · Melquisedec en la Biblia · Conclusión y aplicaciones

Ir adonde no debemos ir puede abrir la puerta a tentaciones que no habríamos enfrentado si hubiéramos permanecido donde Dios nos quería.

1. ¿Adónde quería el Señor que fuera Abram y por qué?

El SEÑOR dijo a Abram que fuera a la tierra de Canaán, la tierra que Él mismo le mostraría. En Génesis 12:1 el destino todavía no se revela por completo; más adelante, en 12:7, Dios confirma claramente Su propósito.

“A tu descendencia daré esta tierra” (Gén 12:7, traducción propia).

Debemos reconocer la fe de Abram al llegar hasta Canaán. Obedeció antes de conocer todos los detalles. Allí Dios cumpliría Sus promesas por medio de su descendencia y, finalmente, esas promesas encontrarían su pleno cumplimiento en Cristo.

Dios no le reveló todo a Abram desde el principio. Ese despliegue gradual del plan de Dios también es común en la vida cristiana. Rara vez nos muestra de una sola vez todo lo que hará. A medida que obedecemos, Él va mostrando el siguiente paso en Su tiempo. Nunca llega tarde para darnos lo que realmente necesitamos saber.

¿Por qué lo hace así? Porque quiere que dependamos de Él y que lo conozcamos mejor. Parte de la vida cristiana será incómoda. Aceptar esto nos prepara para continuar confiando en Dios cuando no vemos el cuadro completo.

2. ¿Le ha pedido Dios que vaya a otro lugar?

La pregunta importa porque a veces Dios envía a una persona a un lugar por un propósito y por un tiempo determinado. Puede ser para estudiar, ayudar a alguien, servir o cumplir una tarea concreta. Cuando el propósito termina, la persona puede regresar.

En dos ocasiones Abraham dejó el lugar sin una dirección clara del Señor, y en cada caso lo movieron razones distintas.

a) Abram descendió a Egipto — Génesis 12:10

Abram descendió a Egipto a causa del hambre. Allí parecía haber mejores condiciones. Tal vez también sintió la atracción de buscar algo más de lo que Dios le había dado. Aprender a estar satisfechos con la provisión de Dios es importante para seguirlo.

Debió confiar en el Señor. Al abandonar el lugar donde Dios quería que permaneciera, quedó expuesto a una tentación particular. Es notable que un patrón parecido vuelva a aparecer en Génesis 20.

b) Abraham se estableció entre Cades y Shur y luego vivió en Gerar — Génesis 20:1

Tal vez lo sucedido con Lot y Sodoma dejó a Abraham cansado o desalentado. Génesis 20 viene inmediatamente después de los capítulos 18–19, donde Dios trata severamente con Sodoma y Gomorra y con la familia de Lot.

Observe el proceso. Abraham fue desplazándose poco a poco hasta salir de Canaán. En Gerar terminó dependiendo de la protección de un rey pagano, en vez de permanecer ante Dios en el lugar al que había sido llamado. Repitió el pecado de engañar acerca de su esposa por temor a perder la vida. Estuvo dispuesto a entregar a Sara para protegerse a sí mismo. La gravedad moral de esta decisión no debe minimizarse.

La historia de la gracia continúa

A pesar del fracaso moral de Abraham, Dios intervino y protegió a Sara. Esto era importante para el hijo prometido. Dios preservó a Sara y siguió mostrando gracia a Abraham aun cuando él había fallado.

La manera en que Abraham puso en riesgo a su esposa produjo tensiones en el matrimonio y pudo influir posteriormente en la forma en que sus hijos trataron a sus propias esposas.

¿Estaba Sara obligada a obedecer a Abraham en estas situaciones? 1 Pedro 3:1–6 la elogia por su fe y por haber puesto su esperanza en Dios.

“Porque así también se adornaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus propios maridos; así Sara obedeció a Abraham, llamándolo señor. Ustedes han venido a ser hijas de ella si hacen el bien y no se dejan dominar por ningún temor” (1 Pe 3:5–6, traducción propia).

El énfasis está en que Sara puso su confianza en Dios frente a lo que pudiera suceder. Es razonable pensar que oró y que Dios la libró de la mala decisión de su esposo y de una situación profundamente inmoral. También debemos suponer que, si hubiera sido necesario, ella no habría aceptado voluntariamente que un rey pagano tocara su cuerpo. El punto del estudio no es convertir la sumisión en aprobación del pecado, sino destacar la confianza de Sara en Dios.

Reflexiones

Observe el patrón: la paz nace de la obediencia; la inseguridad nace de la desobediencia.

En estos dos episodios, la desobediencia produjo inseguridad y temor. Cuando una persona se aparta de la paz que viene de obedecer a Dios, comienza a depender de sus propias tácticas y recursos. La inseguridad alimenta el miedo y el miedo conduce a malas decisiones.

La obediencia, en cambio, alimenta la confianza y la paz. Mantiene el corazón apoyado en Dios y no en las circunstancias; desde allí podemos tomar decisiones con mayor claridad.

Abraham nos muestra las graves consecuencias de la desobediencia. ¿Está usted experimentando ahora la paz de Dios o está siendo gobernado por sentimientos de inseguridad?

Nota sobre las citas bíblicas: las referencias se comparan con la Reina-Valera 1960 (RVR1960). Para conservar la continuidad con el estudio inglés original, algunas citas extensas se presentan aquí en traducción propia al español.

(Traducido del original en inglés)