
Génesis — Estudios bíblicos sobre Abraham
La gran decisión de Abram — Génesis 14:14–16
Desvíos en la vida de Abraham — Génesis 12–16
Introducción: Desvíos en la vida de Abraham · A. Desvío del lugar indicado · B. Desvío en sus relaciones · C. Desvío en el método · Preguntas de estudio
Serie especial: Génesis 14 — Tres pasos para una fe creciente
Génesis 14: Tres pasos para una fe creciente · 1. Reconozca la bendición de Dios · La protección de Dios · Aplicación: reconocer la bendición · 2. Use la bendición para servir a otros · Abram “el hebreo” · La gran decisión de Abram · Una imagen del amor de Dios · 3. Afirme su confianza en Dios · La oración secreta de Abram · El rey Melquisedec · La realidad espiritual · Melquisedec en la Biblia · Conclusión y aplicaciones
A muchas personas no les gusta correr riesgos, especialmente cuando ya viven en una situación insegura. Abram, sin embargo, asumió un riesgo enorme. ¿Cómo habría respondido usted?
Dios hizo que un fugitivo llegara hasta Abram con una oportunidad de servicio. La mayoría habría recibido la noticia como un dato más, pero Abram la entendió como una llamada a actuar.
Génesis 14:13 también informa que Abram vivía cerca de varios amorreos que eran sus aliados. No residía dentro de una ciudad fortificada, sino como pastor en la tierra abierta. Como extranjero recién llegado, era vulnerable y además había otros enemigos en la región.
La respuesta inmediata de Abram sorprende:
Lo extraño no es que se preocupara por Lot. Lot era su sobrino. Lo sorprendente es que Abram no poseía recursos comparables a los del enemigo.
Las ciudades-estado habían entrado en guerra. Los cinco reyes del sur pensaron que podían derrotar a los cuatro reyes del norte, pero perdieron. Sus bienes fueron tomados y muchas personas fueron muertas o llevadas cautivas.
¿Qué tenía Abram? El texto nos da un número exacto: 318 hombres. Eran hombres entrenados, pero seguían siendo pocos frente a ejércitos profesionales que acababan de derrotar a cinco reyes y habían recorrido grandes distancias venciendo pueblos.
Yo habría contado a los hombres y usado ese número para decir: “Quisiéramos hacer más, pero…”, terminando quizá con una oración por Lot. Abram no buscó una excusa. Según los cálculos normales, no podía hacer nada.
Sin embargo, hizo exactamente lo contrario. Movilizó a sus hombres, persiguió a los enemigos hacia el norte y llegó más allá de Damasco.
Fue una misión que podía haber terminado en desastre. Si Abram no regresaba, su familia habría quedado desamparada en una tierra donde él mismo era extranjero. El relato omite algunos detalles y, precisamente por eso, resalta lo desproporcionado del riesgo y lo extraordinario de la victoria.
El episodio ofrece una imagen poderosa del amor de Dios en acción: dejar una posición cómoda y segura para ir en busca de quienes están en necesidad. Este patrón alcanzará su expresión suprema cuando Jesucristo venga al mundo y enfrente un ambiente hostil para rescatarnos.